La Opera Ballet Vlaanderen es la institución cultural más grande de Flandes. Al igual que otras óperas del mundo —como la ópera de Sydney la English National Opera, la Royal Opera House o la ópera de Bilbaoa—, esta también ha cambiado recientemente su imagen de marca. El rebranding lo firma la diseñadora, socia de Pentagram, Marina Willer. El resultado una imagen que representa cómo el arte de la performance está en constante cambio.

La institución cultural se fundó en 2014, cuando se fusionó una compañía de ópera y ballet existente. Se trata de una de las compañías más activas en Europa y la cual se ha forjado una reputación por sus programas extensos y con visión de futuro realizando obras desde el período barroco hasta obras más modernas. La compañía se compromete a llevar una perspectiva contemporánea a todas sus producciones. Esta dedicación a la excelencia creativa y la innovación le ha granjeado recientemente a OBV el codiciado Premio Internacional de Ópera a la Mejor Compañía de Ópera, superando a la feroz competencia de competidores como Opera nacional de París, Deutsche Oper am Rhiem y Houston Grand Opera.

Con esta trayectoria y estas perspectivas de futuro,  Opera Ballet Vlaanderen se ha embarcado en una actualización de su identidad de marca para reflejar su visión altamente innovadora y exuberante. Para ello, han trabajado estrechamente con el equipo de Pentagram, con Marina Willer al frente, para alcanzar el objetivo: Nunca lo mismo.

«Opera Ballet Vlaanderen se enorgullece de ser un generador constante de nuevas ideas y colaboraciones notables. La nueva identidad debía reflejar estas ideas, así como incorporar el papel de la institución en la comunidad en general y su trabajo para desarrollar el talento, la participación y la educación en toda la región de Flandes y más allá de ella», explican desde Pentagram.

«El uso del idioma flamenco para el nombre fue clave, ya que son embajadores de la escena cultural de la región», explican. «Pero el nombre completo es difícil de recordar para las audiencias no flamencas, por lo que la abreviatura hace que sea más fácil de reconocer para las personas fuera de la región y permite a la compañía conectarse con su audiencia internacional».

Antes | Después

Es por ello que la nueva identidad de marca se centra en el nombre flamenco de la institución. El equipo de Willer creó el acrónimo de la empresa OBV, que ahora se utiliza como la aplicación principal del logotipo. Las tres letras están presentadas en una tipo sans-serif —creada a medida— que usa un efecto de vibración para implicar movimiento. También cuenta con varios colores brillantes, como el azul, el naranja y el morado. Colores que variarán en función del uso en diferentes soportes de comunicación.

«Al centrarse en la abreviatura ‘OBV’, el objetivo ha sido crear un símbolo claro y conciso; fácilmente reconocible en todo el mundo».

Aunque con el empleo del acrónimo hace a la marca más accesible a una audiencia global, el estudio consideró que era importante conservar el nombre completo de la institución para rendir homenaje a sus raíces flamencas.

El nombre completo, Opera Ballet Vlaanderen, aparece junto al acrónimo, con la tipografía Peace, en un tamaño mucho más pequeño y discreto que el acrónimo y en blanco. La tipografía Peace también se utiliza como tipografía de apoyo para cualquier soporte gráfico de la entidad.

En cuanto al plano cromático, Pentagram afirma que los colores —inspirados en paletas utilizadas por artistas y diseñadores flamencos, como Jean Fouquet y Marcel Boothaers— que se utilizan en el logotipo pretenden ser «jóvenes y enérgicos».

Si bien el acrónimo adopta diferentes colores, esto se combina con la fotografía que es abstracta ya menudo borrosa, y presenta tonos apagados en gris, beige, blanco y negro. Willer explica que las imágenes pretenden estar «abiertas a la interpretación» y percibirse como imágenes contemporáneas.

También hubo un fuerte deseo de crear una identidad que reflejara el movimiento y la vitalidad que se produjo con la fusión de las compañías de ópera y ballet. Aunque se basa en la tipografía, el nuevo sistema visual está diseñado para expresar el movimiento y la transformación y abarcar la naturaleza transitoria del arte de performance. Es tanto una respuesta como un homenaje a las palabras del director de ballet Larbi Charkaou: «la danza es esencialmente una fugacidad. Uno de los movimientos desaparece en el otro. Es un esbozo temporal de la realidad. La fugacidad es un indicador de la nueva esperanza».

pentagram.com

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